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MERCOSUR

 

EL MERCOSUR Y LA INTEGRACION REGIONAL TRAS EL TRIUNFO DE LULA

Eduardo Gudynas

 

Como indican todos los pronósticos, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, será el próximo presidente de Brasil. Ese hecho tendrá muchas repercusiones en América Latina, y por lo tanto es apropiado ofrecer algunos análisis preliminares.

Comencemos por indicar que Lula, y el PT, apuestan a un fortalecimiento de la integración regional en América Latina, y en especial del MERCOSUR. A juicio de Lula, la integración regional es una necesidad para Brasil, y como pasos concretos propone un fortalecimiento del bloque del sur, así como un mayor acercamiento a nivel sudamericano (sea por un acuerdo de libre comercio del MERCOSUR con la Comunidad Andina de Naciones o por revitalizar el proyecto del Area de Libre Comercio de América del Sur).

El programa de gobierno del PT incluso ofrece un capítulo dedicado a la integración regional y la globalización. Allí se indica que el primer paso es reconstruir el MERCOSUR, con medidas que apuestan por ejemplo a políticas comunes; el segundo paso es encarar una coordinación macroeconómica, como por ejemplo una política monetaria común. Lula y otros voceros del PT en diferentes momentos han apoyado mecanismos ejecutivos de solución de controversias, la integración de políticas sectoriales en ciencia, tecnología y cultura (incluso con medios de difusión comunes), e incluso crear un banco regional de fomento y desarrollo.

Varios dirigentes del PT parecen más proclives a fortalecer la coordinación política del MERCOSUR, explorando esquemas de normativas supranacional. El hecho reviste una importancia crítica, ya que hasta ahora ha sido el gobierno de Brasil, con el apoyo de casi todos los técnicos de su chancillería, los que se oponen a dar esos pasos. El PT asimismo presenta ideas importantes, como el establecimiento de compensaciones para las economías más pequeñas en un proceso de integración.

Por este tipo de razones, todo parece indicar que un gobierno de Lula implicará un relanzamiento del MERCOSUR. Habrá que examinar atentamente como se establecerá esa profundización de la integración, ya que si bien los demás países de ese acuerdo esperan un liderazgo efectivo de Brasil, tampoco dejan de recordar los riesgos. Los temores se desatan con ejemplos de actitudes brasileñas que asemejan comportamientos de ?pequeño imperio?, donde se imponen puntos de vista o se usan artimañas comerciales en beneficio propio. El anterior canciller, Luiz F. Lampreia en más de una ocasión caía en esos extremos.

En un contexto tan complejo como el que afecta a Argentina, Paraguay y Uruguay, un nuevo liderazgo de Brasil, puede tener efectos muy beneficios para la integración regional. Hasta ahora el discurso del PT y de su dirigente máximo, Lula, apunta en ese sentido. Dada la desorientación argentina, y los coqueteos uruguayos con Estados Unidos, un nueva voz integracionista desde Brasil sin duda implicará fuertes toma de posiciones.

Otro problema distinto es si una liderazgo de Lula a nivel de regional fortalecerá o no una opción volcada al desarrollo sustentable. En el caso de los temas ambientales, el programa del PT presenta un capítulo específico en esos asuntos, con particular atención a las cuestiones de saneamiento y residuos. Pero además se encuentran referencias en otras secciones del programa, como una muy destacada en justicia ambiental. No puede sostenerse que el PT, o Lula, ignoren los temas ambientales, y en comparación con los demás partidos políticos del Cono Sur, se encuentran por cierto en una buena posición.

Pero la verdadera incidencia que se otorgará a esa dimensión ambiental es todavía una incógnita. Por ejemplo, la comisión en temas ambientales del PT elaboró una propuesta muy amplia, de tipo transectorial, pero sólo algunas secciones se abrieron camino hasta el programa final del PT. De la misma manera, la gestión ambiental del PT en varias municipalidades recibe juicios diversos desde las organizaciones locales (algunos las defienden, otros las critican). No olvidemos que existe un Partido Verde en Brasil, y que ha logrado obtener escaños en el parlamento; así como también varias figuras fundadoras de ese mismo partido desde hace años se han pasado al PT (los legisladores Carlos Minc y Fernando Gabeira).

Finalmente, no puede dudarse que Lula, en su asociación a un empresario textil (José Alencar, del Partido Liberal), y todo su programa, hacen que estén decididamente volcados a un proyecto de expansión económica, que busca muy altos ritmos de crecimiento económico. Al avanzarse en ese camino se sucederán una y otra vez conflictos ambientales entre las pretensiones de aprovechamiento de recursos naturales y aquellos interesados en su protección, entre la proliferación de ciertos emprendimientos industriales y los costos de control ambiental que deben asumirse. El programa del PT es en ese sentido muy tradicional; pone el acento en el crecimiento económico como meta privilegiada.

Bajo este contexto, los temas que probablemente centrarán la atención son dos. El primero, los deseos del PT de aumentar la producción de alimentos en Brasil, no solo para el abastecimiento interno, sino para convertir a esa nación en una exportador global de más productos, aumentará la presión ambiental en el medio rural. En ese escenario, sin duda existirán problemas son la expansión de la frontera agropecuaria en áreas como el Cerrado o la Amazonia; en otros casos aumentarán los impactos ambientales por la intensificación productiva.

El segundo aspecto es el deseo de aumentar la industrialización, lo que incrementará la presión desde aquellas empresas que buscarán evadir medidas de mitigación y control ambiental, o las que lo hagan de manera deficiente, en tanto esperan reducir sus costos de operación. Asimismo, la demanda de energía promoverá proyectos tradicionales (represas, gasoductos, etc.). En este caso, los controles sobre residuos tóxicos, emisión de gases contaminantes o de efluentes industriales, serán los problemas claves. En ese contexto se reeditarán las clásicas discusiones entre medidas ambientales versus crecimiento económico.

A mi juicio otros impactos ambientales, como el saneamiento en ciudades o el manejo de los residuos sólidos urbanos, no serán las dificultades mayores, ya que por un lado existe una voluntad política y experiencia del PT en abordarlo, y por el otro, se dispone de un abanico de tecnologías y prácticas de acción más amplias. Pero además, la gestión a ese nivel no pone en entredicho los procesos productivos que están en el centro del capitalismo brasilero actual, y que Lula espera potenciar todavía mas.

A pesar de esto, el debate social sobre temas ambientales podría sufrir cambios sustanciales en Brasil, si es que tiene éxito la meta de Lula de una redistribución de la riqueza dentro de Brasil, reduciendo los altos niveles de pobreza. Si se avanza en ese camino, el resultado será un incremento de los niveles educativos, mayores espacios de participación ciudadana, democratización de la vida política, y son factores como esos los que abren los caminos hacia una mayor intervención en las políticas ambientales. Más gente se dará cuenta de los impactos ambientales en sus barrios, y deberían tener una mayor amplitud de vías sobre las cuales actuar para mejorar su calidad ambiental.

Desde la mirada regional una de las consecuencias de ese nuevo balance con la sociedad se refiere a mejorar la aplicación de las normas ambientales. Brasil posee un amplio abanico de leyes y otras regulaciones, que no ha dudado de mostrar con orgullo a sus socios del MERCOSUR, los que en muchos casos vienen retrasados. Pero el problema es que la aplicación de muchas de esas normas es débil, existen evidencias de incumplimientos, y las sanciones judiciales son inciertas. Un incremento de la aplicación y fiscalización, especialmente en las áreas del interior del Brasil, posiblemente puedan concretarse con un gobierno del PT, y ello a su vez permitirá potenciar el ejemplo en los países vecinos.

La próximo elección de Lula ha desencadenado cierto optimismo en los países del Cono Sur. Muchos esperan una fuerte reactivación del MERCOSUR. Sin embargo, un análisis de lo que podrá suceder en el futuro inmediato debe ser más precavido. No puede dudarse a estas alturas que Lula tiene una fuerte vocación hacia la región, y desea un MERCOSUR mas activo. Pero una cosa son los deseos de Lula, y otra las resoluciones que finalmente adopte su partido, el PT, el cual engloba diferentes tendencias; después vendrán los acuerdos a los que llegue, primero con el empresariado que lo ha seguido en esta elección desde un inicio, y luego con la coalición que necesariamente deberá lograr en el Congreso con otros partidos. También habrá que ver las restricciones que impongan las condiciones sociales y económicas a la gestión inicial de Lula, en especial en manejar la deuda externa e interna en Brasil. De cualquier manera, el interés de Lula en potenciar esos espacios regionales es ya de por sí un punto de partido inmejorable.

También debe considerarse el efecto de la elección de Lula en los procesos políticos en los países vecinos. En Argentina todavía es difícil esa valoración ya que si bien se inició la carrera presidencial, la izquierda no encuentra un nicho adecuado, y prevalece la desconfianza de la gente. Es interesante estar atentos a los acontecimientos en Ecuador, ya que la coalición opositora puede lograr una representación importante. A pesar de estas incertidumbres, con Lula en Brasilia, se contará con un líder que viene de una izquierda genuina, y por lo tanto rápidamente se ampliará el abanico de opciones en discusiones. Los impactos serán a escala continental; tan sólo como ejemplo, la autollamada izquierda de la Concertación de Chile ya no podrá ostentar ese título casi en solitario, y deberá repensarse urgentemente.

Hay otras certezas con Lula en la presidencia. Es de gran importancia subrayar que con Lula seguramente se desencadenarán cambios en las discusiones del Area de Libre Comercio de las Américas. Lula sin duda no es partidario de un ALCA tal como la plantea los Estados Unidos, y las posiciones de reserva del gobierno de Cardoso, seguramente se acentuarán con Lula. El programa de gobierno del PT aborda el problema, y deja en claro que Brasil no debe firmar el ALCA si persisten los esquemas proteccionistas de Estados Unidos. Asimismo, el PT y Lula consideran que la actual negociación implica una anexión económica a Estados Unidos. Buena parte del empresariado nacional brasilero apoya esa postura.

Una voz latinoamericana más firme en el ALCA tendrá sin duda efectos multiplicadores en otros países; algunas de las voces del coro de apoyo a Washington, como las de Chile, posiblemente pierdan fuerza; otras, como las críticas de Venezuela, es posible que se amplíen. Justamente la próximo reunión de ministros del ALCA a celebrarse en Quito se iniciará conociendo los resultados de la elección final en Brasil, y por esa razón, la figura de Lula estará presente en todas las deliberaciones.

Por todas estas razones, en momentos donde se mezcla la incertidumbre con cierta apatía política en muchos países, la llegada de Lula a la presidencia de Brasil constituye toda una novedad que marcará la política latinoamericana.

 

Publicado en La Insignia 14 Octubre 2002

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