Cumbre de las Américas 2005: nuevo encuentro de los presidentes de las Américas

por Eduardo Gudynas, Paola Visca y Carolina Villalba Medero (desde Mar del Plata) – Los presidentes de los países de las Américas se reunirán en Mar del Plata en el marco de la IV Cumbre de las Américas, a partir del 4 de noviembre. Estas cumbres son reuniones de los jefes de Estado de América Latina, el Caribe y Norteamérica (exceptuando a Cuba). Fueron lanzadas en 1994 por los Estados Unidos, con la Cumbre de Miami, y siempre estuvieron orientadas a promover un acuerdo de libre comercio a nivel hemisférico.

Pero el contexto de esta cuarta cumbre es muy distinto a las anteriores. Por un lado el motivo principal de estos encuentros, la promoción de un Area de Libre Comercio de las América (ALCA), se ha desvanecido. No se logró un consenso en establecer un acuerdo hemisférico de ese tipo, la resistencia ciudadana se mantuvo firme en casi todos los países, y Washington renunció a esa estrategia hemisférica pasando a negociar acuerdos comerciales específicos con algunos países. Además, la capacidad de liderazgo del gobierno de G. Bush está muy debilitada, enfrentado crecientes cuestionamientos internos, como fuertes resistencias en la opinión pública de los demás países.

Por otro lado, en América Latina las situaciones regionales o nacionales en muchos casos son muy complicadas, lo que limita los márgenes de acción de los presidentes en esta Cumbre. Las crisis políticas en Ecuador y Bolivia no están resueltas, el gobierno Lula sigue inmerso en múltiples problemas que además incluye al Partido de los Trabajadores y esto a su vez afecta a los movimientos sociales y sindicales, y tampoco puede olvidarse que se avecinan elecciones en varias naciones (Chile, Colombia, Bolivia, Perú, México, etc). Los intentos de integración regional dentro de América Latina están más débiles que nunca. La Comunidad Andina sufre las tensiones derivadas de algunos miembros que negocian un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, mientras otros se suman al Mercosur. Pero a su vez, ese bloque mantiene disputas internas importantes, donde el descontento de los socios menores crece poco a poco (Paraguay y Uruguay). El futuro del Mercado Común Centroamericano es incierto bajo la sombra del acuerdo CAFTA-RD.

El optimismo con el comercio y la integración de fines de la década de 1990 ha desaparecido. Posiblemente en la Cumbre de las Américas de Québec (Canadá), en 2001, comenzó a trastabillar el programa de lograr el ALCA.

En el día de hoy, a pesar de los problemas regionales y las crisis nacionales, estas dificultades quedan en suspenso porque las protestas contra Bush logran aglutinar a muchos, dejando en segundo plano las diferentes tendencias que hay entre corrientes políticas y movimientos sociales.

Las negociaciones en la Cumbre

El tema central que los presidentes abordarán en esta cumbre es el del trabajo digno y su relación con la democracia. Por esta razón el nombre del encuentro es el de “Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática”. La búsqueda de fuentes de trabajo es una de las preocupaciones más urgentes de los países de la región, que no consiguen disminuir sus altas tasas de desempleo, a pesar del crecimiento económico. Si bien muchos gobiernos han tenido éxito en retomar la senda del crecimiento, no han logrado que tal proceso fuera acompañado de mejora en los indicadores laborales, la recuperación del salario real por un lado, pero más grave aún, la disminución del desempleo y el trabajo informal.

Más allá de la declaración de la Cumbre, los temas comerciales están siempre presentes. La situación comercial a nivel del continente está virtualmente estancada desde que, a fines de 2003 en Miami, los gobiernos no se pusieron de acuerdo para continuar con el proceso de aprobación de un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Los temas agrícolas siguen siendo una de las principales trabas, ya que algunos países del sur, agro exportadores, pretenden que EE.UU. y Canadá levanten los subsidios a la producción local, a cambio de que los primeros abran mercados como el de servicios. La oposición mayor ha estado en Brasil, acompañado por los demás países del Mercosur, y Venezuela. La administración Chávez se ha convertido en un animador destacado de las controversias, y ha sumado críticas en muchos otros planos además del comercio agrícola, y busca generar un programa propio de relacionamiento político bajo una bandera “bolivariana”.

Como intento de acuerdo global, el ALCA está estancada – un punto que reconoce la propia oficina de comercio de los Estados Unidos. Las dificultades en el seno de la Organización Mundial de Comercio refuerzan las dificultades para buscar una salida. Como salida alternativa, los Estados Unidos se han dedicado a negociar acuerdos bilaterales con algunos de los países de América Latina. De esta manera se logra país por país, o por grupos de países, acuerdos que son casi idénticos a la propuesta original del ALCA. Washington completó acuerdos con Chile, Centroamérica y República Dominicana, y ahora está negociando con Colombia, Ecuador y Perú. Por lo tanto se ha llegado a un mapa de la integración donde los viejos acuerdos de integración dentro de América Latina son superados por nuevos tratados de libre comercio con Estados Unidos.

Si bien buena parte de los presidentes que se reunirán en Mar del Plata ya han firmado acuerdos comerciales con Washington, no parece lograrse el consenso de otras naciones para volver a poner la negociación de un ALCA como una meta alcanzable en un futuro próximo.

Estos y otros temas generan un ambiente de incertidumbre sobre cuáles serán los términos de la declaración final. Pero a estas alturas nadie parece dudar en que esos acuerdos serán una vez más muy genéricos, y no lograrán generar medidas concretas de acción que sirvan para revertir los problemas de desarrollo en América Latina.

E. Gudynas, P. Visca y C. Villalba son analistas de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad – América Latina).