Cumbre Brasilia 2008: El lanzamiento de UNASUR en el tablero del poder

por Paola Visca – “América del Sur unida moverá el tablero del poder en el mundo”: con estas palabras de confianza y optimismo el presidente brasileño, Luiz Ignacio Lula da Silva dio inicio a una nueva instancia en el proceso de integración de nuestro continente, la Cumbre de la Unión de Naciones Sudamericana (UNASUR), que tuvo lugar en Brasilia (Brasil) el pasado 23 de mayo.

La Cumbre contó con la presencia de 12 países de la región (finalmente participaron 11 jefes de Estado y un vicepresidente). Hasta poco tiempo antes del inicio del encuentro se dudaba sobre la participación del presidente de Perú, Alan García, quien finalmente estuvo presente. El único presidente ausente fue Tabaré Vázquez de Uruguay, quien fue representado por su vicepresidente. Los Estados asistentes fueron Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.

Se trató de una Cumbre extraordinaria, ya que el cronograma oficial marcaba que el encuentro debía realizarse el pasado enero en Colombia, pero los conflictos entre ese país y Ecuador causaron que se pospusiera el encuentro. Brasil se esforzó mucho en lograr que finalmente se concretara el encuentro.

Hubo dos asuntos cruciales en la Cumbre: la aprobación del Texto del Tratado constitutivo de la UNASUR y la consideración de la propuesta brasileña sobre la formación de un Consejo Sudamericano de Defensa. La primera tarea quedó cumplida con la firma de Tratado por los 12 representantes, aunque formalmente todavía se debe esperar la ratificación del mismo por parte de los parlamentos nacionales (ver el texto del tratado aquí …).

Los objetivos de esta unión son el fortalecimiento del diálogo político entre los Estados Miembros, que asegure un espacio de concertación para reforzar la integración de la región y la participación en el escenario internacional. UNASUR está orientada a consolidar el desarrollo social y humano con equidad e inclusión para erradicar la pobreza y superar las desigualdades en la región, además de desarrollar la integración energética para el aprovechamiento integral, sostenible y solidario de los recursos de Suramérica.

La sede permanente se ubica en Ecuador y la presidencia pro tempore estaba en manos de Bolivia (Evo Morales) hasta la realización de esta Cumbre. Estaba previsto que le sucediera el jefe de Estado colombiano, Álvaro Uribe, pero dada la situación de tensión entre Bogotá y Quito, el mandatario declinó la asunción. En su lugar, asumió la presidencia la chilena Michelle Bachelette, quien destacó y promovió la unidad regional: debemos “poner el acento en la búsqueda de consensos y a usar toda la energía posible para colocar en marcha esta unidad, que le dará a Suramérica la oportunidad de tener una voz fuerte y clara ante el mundo” .

UNASUR tendrá como máxima instancia un Consejo de Jefes de Estado que se reunirá anualmente en distintos países y funcionará por consenso, además de la secretaría general en Quito. También se prevé crear un parlamento que tendría su lugar en la ciudad boliviana de Cochabamba.

A pesar del optimismo del presidente brasileño y de otros fervientes promotores de esta iniciativa, no todos son buenas noticias para la Unión Sudamericana: a los problemas bilaterales que se presentan entre algunos países de la región y a la renuncia del presidente colombiano a la presidencia protempore, se le sumó la renuncia del Secretario General, el ex presidente ecuatoriano Rodrigo Borja, quien declaró que tiene “sustanciales discrepancias con el modelo de integración”. Entre otras cosas, piensa que la UNASUR se constituirá en un foro político y no en una organización institucional que defienda los intereses de la región. Sostuvo que después de un año en el cargo, renunciaba por discrepancias con la mayoría de los presidentes del bloque. En particular, propuso que la UNASUR englobe a la CAN y al MERCOSUR, pero la propuesta no fue apoyada por los países sudamericanos.

Los resultados no fueron tan definitivos respecto al Consejo de Defensa, el que finalmente quedó en suspenso. En principio se ha acordado un plazo de 90 días para el análisis de dicha propuesta, a iniciativa presentada por Chile. Los principales reparos provinieron de Colombia, a raíz de su complicada situación política interna y a la posición de alineamiento de ese gobierno con Estados Unidos. El presidente Uribe sostuvo que la OEA es el organismo pertinente en temas de seguridad regional. Sin embargo, luego de la reunión accedió a estudiar la propuesta y dijo no estar en desacuerdo con la iniciativa.

De todos modos es importante precisar que la propuesta brasileña del consejo de defensa cuenta con el visto bueno de Washington. Brasilia concibe su propuesta como un órgano de coordinación de los ministerios de defensa de la región para la definición de políticas comunes. El gobierno brasileño destacó, en un intento de diferenciación, que su idea no supone una alianza militar convencional, como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), sino un foro para promover el diálogo entre los ministerios de Defensa de la región, reducir los conflictos y desconfianzas. En ese sentido, el ministro de Defensa de ese país, Nelson Jobim, estuvo visitando en los últimos meses a los países de la región para interiorizar a los distintos gobiernos de esa idea. La administración Lula entiende que el consejo servirá para evitar crisis como la que causó en la región el ataque militar colombiano a Ecuador el pasado marzo. Su visión va incluso más allá e implica que la región unida pueda defenderse contra posibles intervenciones extranjeras respecto al agua y otros recursos naturales de los que América del Sur dispone.

Otros analistas, consideran que la iniciativa brasilera encierra muchos riesgos, tales como asegurar una tutela regional, custodiar los recursos alimenticios y energéticos de la región, o incluso el comercio de armas desde Brasil hacia otros vecinos.

Esta nueva cumbre se suma a la lista de encuentros sudamericanos. El proceso más reciente, conocido como Comunidad Sudamericana de Naciones, fue reemplazado en 2007 en la cumbre de la Isla Margarita (Venezuela) sobre energía, bajo el nuevo marco de Unión Suramericana de Naciones. Por lo tanto, en términos nominales el proceso de acuerdos e instancias institucionales de diálogo ha sido relativamente intenso en los últimos años. Lo que muchos sostienen es que, esas instancias y encuentros gubernamentales pocos frutos han dado, y en la práctica, esta sucesión de firmas y creación de instituciones hasta ahora ha resultado poco eficaz.

P. Visca es analista de información en CLAES – D3E (Centro Latino Americano de Ecología Social / Desarrollo, Economía, Ecología, Equidad, América Latina). Publicado el 26 de mayo de 2008.