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AMERICA LATINA

 

DESPERTARES EN LA
CUMBRE ARABE-SUDAMERICANA

 

Ariela Ruiz Caro

 

La primera cumbre presidencial entre 34 países de la Comunidad Sudamericana de Naciones y la Liga de Países Árabes ha concluido con una declaración política de lenguaje claro –poco frecuente en este tipo de reuniones– que probablemente no agradará a las potencias industrializadas, especialmente a Estados Unidos, y tampoco a Israel. En ella, no sólo se reafirma el derecho de los Estados sobre sus recursos naturales, así como los de los pueblos a disponer de ellos de acuerdo con sus intereses, sino también el de establecer las contribuciones que juzguen más equitativas, coordinar políticas de defensa de precios justos para sus exportaciones y rechazar todas las medidas discriminatorias  y proteccionistas.

En clara alusión a Estados Unidos y Gran Bretaña, enfatizan la importancia de combatir el terrorismo en todas sus formas, pero en el ámbito de las Naciones Unidas y de las organizaciones regionales pertinentes, de conformidad con los principios del derecho internacional. Más importante aún: rechazan la ocupación extranjera, y reconocen el derecho de los Estados y pueblos a resistirla de acuerdo con los principios de la legalidad internacional.

Específicamente, señalan la importancia de respetar la unidad, soberanía e independencia de Irak, así como la no injerencia en sus asuntos internos y el respeto a la voluntad del pueblo iraquí para decidir libremente su futuro. Reafirman la necesidad de crear el Estado Palestino independiente con base en las fronteras de 1967 –que coexista pacíficamente al lado del Estado de Israel– y la retirada de este país de todos los territorios árabes ocupados hasta las fronteras del 4 de junio de 1967, así como el desmantelamiento de los asentamientos, inclusive los de Jerusalén del Este. Asimismo, rechazan conjuntamente las sanciones unilaterales impuestas a Siria por el gobierno norteamericano, al considerar que viola principios del derecho internacional y constituye una trasgresión de los principios de las Naciones Unidas, creando un grave precedente.

En el ámbito sudamericano, invocan a Gran Bretaña y a Argentina a reanudar las negociaciones para encontrar una solución al tema de las Malvinas, y rechazan la inclusión de éstas, como territorios asociados a Europa, tal como se ha establecido en la Constitución de la Unión Europea. Perú se ganó el respaldo de los países para ocupar un lugar rotatorio en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sin embargo, hubo una ausencia importante en la declaración respecto al nuevo gobierno de Ecuador, cuyo reconocimiento está en manos de la OEA. El informe, presentado hace dos días por ese organismo, ha sido rechazado y calificado por el nuevo gobierno como intromisión en los asuntos internos de Ecuador.

En la cumbre presidencial se han acordado compromisos políticos importantes en el área económica, como la coordinación de sus posiciones en los foros económicos y comerciales con el fin de “revertir la asimetría de las reglas y de las distorsiones del comercio internacional, que aumentan la brecha entre países desarrollados y en desarrollo.” También, y esto habría que tener en cuenta a la hora de negociar los TLC, que la protección de la propiedad intelectual no debe impedir que los países subdesarrollados tengan acceso a la tecnología y a la ciencia de base, particularmente en lo que respecta a las políticas públicas de salud. La experiencia demuestra que muchos países subdesarrollados vulneran los principios que establecen en este tipo de declaraciones, convirtiéndolos en palabras que se lleva el viento.

Otros hechos importantes, ocurrieron fuera del ámbito de la Declaración de Brasilia, en esta suerte de “feria presidencial”. Por ejemplo, el MERCOSUR firmó un acuerdo marco con los países del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudita, Bahrein, Kuwait, Omán, Katar y Yemen) para constituir una zona de libre comercio, y Argentina, Brasil y Venezuela crearon la empresa PETROSUR.

Toledo no pudo conseguir que Lagos le pidiera disculpas públicas por la venta de armas a Ecuador en 1995, a pesar de haber sido Chile país garante. Tampoco Kirchner y Lula lograron disminuir las tensiones económicas y políticas desencadenadas en las últimas semanas, y abandonó la reunión un día antes que finalizara, dejando establecida, eso sí, una agenda de reuniones con su principal socio comercial. En cualquier caso, la importancia de esta cumbre radica, como ha señalado Lula, “en abrir canales de comunicación entre ambas regiones y superar el escepticismo de quienes se oponen a la exploración de otras alternativas en el esfuerzo por crear una nueva agenda geográfica económica y comercial que permita nuevos rumbos para el desarrollo.”

 

A. Ruiz Caro es economista peruana, residente en Buenos Aires (Argentina). El artículo original fue publicado en La República (Lima). La actual versión, revisada, se reproduce con permiso del autor. Publicado por CLAES el 16 de mayo de 2005. Se puede reproducir siempre que se cite la fuente.z

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